Noticia: El Observatorio de la Salud y el ICANE concluyen que el riesgo de muerte es mayor en las zonas más desfavorecidas de Santander

El atlas de mortalidad de la ciudad revela grandes desigualdades entre vecinos de distintas áreas por condicionantes socioeconómicos o sexo y señala importantes diferencias entre zonas colindantes

Santander - 16.03.2021

Los habitantes de los barrios de la periferia de Santander más desfavorecidos, desde el punto de vista socioeconómico, tienen mayor riesgo de muerte que el resto de vecinos de la capital cántabra.

Los mayores riesgos, para ambos sexos, se observan en la población con residencia en las zonas de Cueto, Cajo, La Albericia-Adarzo-San Román y Candina-Nueva Montaña-Peñacastillo Sur.  Entre los hombres, se observa un mayor riesgo en las zonas de Cazoña-Norte-Plaza María Blanchar; zona de las calles Valliciergo-San Simón; Barrio Pesquero; Monte; zona de las calles Burgos-Magallanes; Plaza 2 de mayo y Campogiro-Peñacastillo Norte. Sin embargo, entre las mujeres presentan mayor riesgo las residentes en la zona de las calles Argentina-Habana.

Así se desprende de la investigación llevada a cabo por el Observatorio de Salud Pública de Cantabria (OSPC) y el Instituto Cántabro de Estadística (ICANE), que han participado en la elaboración del Atlas de Mortalidad de España, que es resultado del proyecto ‘Desigualdades socioeconómicas y medioambientales en la distribución geográfica de la mortalidad en grandes ciudades de España (1996-2015): MEDEA3’.

Grandes desigualdades

El atlas de mortalidad de Santander revela grandes desigualdades entre los vecinos de las distintas zonas de la ciudad, así como patrones distintos de distribución de la mortalidad en función del sexo.

Estas diferencias son acusadas en relación con la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), de forma que en los hombres el riesgo de morir por esta enfermedad es significativamente mayor que el promedio de la ciudad. Las zonas más afectadas son Cajo (84,96% más), Barrio Pesquero (83,95% más), alrededor de la Plaza del 2 de Mayo (79,77% más), la delimitadas por las calles Valliciergo-San Simón (75,86% más), en Cazoña-Norte-Plaza María Blanchar (64,58% más), Burgos-Magallanes (60,74%), Campogiro-Peñacastillo Norte (59,86% más), La Albericia-Adarzo-San Román (43,45% más), Cueto (42,82% más) y Candina-Nueva Montaña-Peñacastillo Sur (39,03% más).

Por el contrario, presentan un menor riesgo que la media de la ciudad las zonas de Valdenoja (130,98% menos), Sardinero (68,05% menos), la delimitada por Perines y Antonio Mendoza entre Cisneros y General Dávila (62,97% menos), Avenida de los Infantes-General Dávila-La Encina (58,52% menos), Bajada de la Calzada a Poeta Matilde Camus (57,98% menos) y desde Los Castros hasta Fernando de los Ríos (52,85% menos), así como algunas zonas de Castilla-Hermida, con un 51,39% menos de riesgo.

En mujeres, menor desigualdad

En cuanto a las mujeres, en relación con la EPOC, únicamente las mujeres con residencia en Cueto presentan un mayor riesgo de muerte (113,59% más), y no se ha encontrado ninguna zona que tenga un riesgo significativamente menor. Al igual que ocurre en el resto de ciudades estudiadas, el patrón de la mortalidad en las mujeres muestra una distribución mucho más homogénea que en el caso de los hombres, en general con menos diferencias entre las secciones.

Aunque, en el caso particular de la cardiopatía isquémica, el patrón es heterogéneo tanto en hombres como en mujeres. Entre las mujeres, se observan riesgos significativamente más altos en las zonas de Cajo (172,05% más), Cueto (63,70% más), calles Argentina-Habana (52,66% más) y Campogiro-Peñacastillo Norte (27,56% más que el conjunto de la ciudad). Por el contrario, se encuentra menor riesgo en la parte norte de la calle del Monte y calle La Amistad (37,08% menos) y Barrio Obrero-Quinta Porrua (24,99% menos). En los hombres, el riesgo es mayor en Cueto (37,73% más), zona de las calles Valliciergo-San Simón (40,17% más), y en el entorno Cazoña-Norte Plaza María Blanchar (34,69% más).

Las grandes desigualdades encontradas se observan a veces entre barrios o zonas colindantes. Así, por ejemplo, en Valdenoja el riesgo de morir por EPOC en los hombres es un 130% inferior al promedio de Santander, como también es inferior el riesgo de morir por cáncer de pulmón (55,7% menos), enfermedad hepática y cirrosis (63,1% menos), enfermedad cerebrovascular (60,75% menos) y cáncer colorrectal (43,3% menos).

Sin embargo, en Cueto es mayor que en el resto de la ciudad el riesgo de muerte por cardiopatía isquémica tanto en hombres (37,7% más) como en mujeres (63,7% más). Lo mismo sucede en el caso del fallecimiento por demencia (88,4% superior en los hombres y 186,35% en las mujeres) o EPOC (42,85 más en hombres y 113,59% en mujeres). Además, las mujeres de este barrio tienen un 95% más de riesgo de morir por diabetes y un 40,88% más por enfermedad cerebrovascular.

Análisis de 16 causas de muerte en las secciones censales de la capital

MEDEA3 es una iniciativa coordinada por la Fundación Fisabio, que tiene como objetivo la aplicación de métodos de estimación en áreas pequeñas para el mapeo de enfermedades.

Esta iniciativa ha permitido analizar la distribución geográfica de la mortalidad debida a 16 causas de muerte en secciones censales de 26 grandes ciudades de 11 comunidades autónomas, entre ellas, Santander.

El análisis se ha realizado en función del indicador ‘exceso de riesgo’, que cuantifica el riesgo de muerte observado en cada sección censal, en relación con el de la ciudad en su conjunto para una causa determinada. Es decir, valores mayores de cero sugieren un exceso de muertes observadas sobre lo esperado atendiendo a su población (en colores marrones en los mapas), mientras que los valores negativos indican menor mortalidad de la esperada (en colores azules en los mapas).

El riesgo mayor o menor en una sección puede variar mucho dependiendo de la frecuencia de la enfermedad. El atlas muestra riesgos relativos, no absolutos. Si en una ciudad se observa un promedio de 80 muertes anuales por cáncer de pulmón por cada 100.000 habitantes, un aumento del riesgo del 100% se traduciría en una tasa de 160 fallecimientos por cada 100.000.

La privación aumenta el riesgo de mortalidad

Otro de los objetivos del proyecto Medea es relacionar los excesos de riesgo con la pobreza. Para ello se han construido índices de privación, a nivel de sección censal, con datos de los censos de 2001 y 2011.

El índice de privación resume datos de 5 indicadores: desempleo, porcentaje de trabajadores manuales, porcentaje de trabajadores eventuales, educación insuficiente en población general y educación insuficiente en jóvenes.

Entre 2001 y 2011 algunas zonas mejoran su posición en el índice, por ejemplo, en las zonas de Cueto y Monte, en tanto que otras empeoran, como la zona media de Vía Cornelia, Castilla-La Hermida a nivel de la Biblioteca Central de Cantabria, y la zona de Alcázar de Toledo-Tres de Noviembre.

Si se compara la distribución de la mortalidad con la del índice de privación, se ponen de manifiesto los efectos de las desigualdades socioeconómicas. La investigación concluye que las zonas con mayor índice de privación, es decir, las que tienen más desempleo, mayor porcentaje de trabajadores manuales y eventuales, y mayor proporción de educación insuficiente en la población general o en jóvenes, presentan un mayor riesgo de muerte por determinadas causas.

Los resultados muestran como la privación se asocia significativamente, en los hombres, con una mayor mortalidad por cáncer de pulmón, EPOC y sida, en las mujeres, por diabetes, y en ambos sexos por enfermedad hepática y cirrosis.

13349781