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En la región, afecta al 13,3% de la población adulta y al 7,1% de los menores de 14 años, con una elevada proporción de exceso de peso en varones mayores de 40 años
Salud recuerda que es una patología crónica y multifactorial, no falta de voluntad del paciente, que incrementa el riesgo de más de 200 enfermedades, y una de las dolencias más estigmatizadas, especialmente en personas con pocos recursos
Santander – 04.03.2026
La Consejería de Salud quiere aprovechar que hoy se celebra el Día Mundial de la Obesidad para reafirmar su compromiso con el abordaje de esta patología crónica que se erige, hoy por hoy, como uno de los principales retos de salud pública.
Lejos de la visión simplista tradicional que culpabilizaba al paciente, la administración sanitaria de Cantabria subraya que la obesidad debe ser reconocida y tratada como una enfermedad crónica multifactorial, que incrementa el riesgo de padecer más de 200 dolencias, y una de las más estigmatizadas, sobre todo en personas con pocos recursos.
De hecho, según el Atlas de la Atención Sanitaria de Cantabria 2024, la prevalencia de obesidad en mayores de 18 años alcanza el 13,3%, mientras que en menores de 14 años se sitúa en el 7,1%.
Además, de acuerdo con los indicadores clave del Ministerio de Sanidad de 2023, Cantabria muestra una prevalencia de obesidad inferior a la nacional, pero con un patrón de obesidad masculina mayor, ya que el numero mujeres obesas es menor a la media nacional.
Modelo asistencial estructurado, coordinado, con continuidad asistencial y basado en la evidencia científica
Ante esta realidad, la Consejería y el Servicio Cántabro de Salud (SCS) están desarrollando un modelo asistencial estructurado, coordinado, centrado en la continuidad asistencial y basado, como no podía ser de otra manera, en la evidencia científica.
Se trata del denominado 'Proceso de Atención a las Personas con Obesidad', que se pondrá en marcha en los próximos meses y cuyos principales objetivos son promover un enfoque multidisciplinar y coordinado entre diferentes niveles asistenciales, reducir la variabilidad asistencial y reforzar la continuidad entre Atención Primaria y Atención Hospitalaria para mejorar los resultados en salud y la calidad de vida de las personas con obesidad.
Este modelo se alinea con la Guía Española GIRO (Guía para la Gestión Integral y Racional de la Obesidad), las recomendaciones de la Asociación Europea para el Estudio de la Obesidad (EASO) y el documento de Continuidad Asistencial en la Atención Clínica de la Obesidad, desarrollado por expertos de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición y diferentes sociedades de expertos de Atención Primaria, como la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN); la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SemFYC) y la Sociedad Española de Médicos Generales (SEMG), publicado este año.
Estratificación clínica
En concreto, el 'Proceso de Atención a las Personas con Obesidad" promueve una evaluación y valoración global de la enfermedad, con una estratificación de gravedad clínica. Además, se establecen criterios consensuados de derivación, seguimiento y coordinación multidisciplinar entre diferentes niveles asistenciales.
El abordaje de la obesidad debe plantearse desde una perspectiva integral, individualizada y sostenida en el tiempo, que combine acciones sobre la alimentación, la actividad física y apoyo conductual, con tratamiento farmacológico cuando esté indicado y, en casos seleccionados, con técnicas endoscópicas o cirugía bariátrica, dentro de los criterios clínicos establecidos.
En este sentido, Atención Primaria desempeña un papel clave en la identificación precoz de esta enfermedad, el seguimiento longitudinal y la implementación de intervenciones terapéuticas personalizadas y sostenidas en el tiempo. La coordinación entre distintos entornos asistenciales es clave para mejorar la atención sanitaria y los resultados en salud en esta enfermedad.
La prevención es clave
En el ámbito de la prevención, que es clave para atajar la enfermedad, la Consejería de Salud impulsa iniciativas como 'Cantabria en Forma', un proyecto estratégico desarrollado por la Dirección General de Salud Pública, a través del Observatorio de Salud Pública de Cantabria y Cohorte Cantabria, en colaboración con la Consejería de Educación, para conocer los hábitos de la población infantil y orientar intervenciones basadas en datos reales.
Además, otras estrategias para disminuir los índices de sobrepeso y obesidad en la infancia y adolescencia son los programas 'Alimentación Saludable' y 'Control de Menús Escolares'.
Asimismo, junto al Plan de Salud de Cantabria 2025-2029, se trabaja en un Plan de Reducción de la Obesidad, dirigido tanto a la población infantil como general, con un enfoque multidisciplinar, para reforzar la prevención desde edades tempranas e involucrar a toda la sociedad en la construcción de una vida más saludable.
Y todo ello para prevenir una enfermedad, como la obesidad, que incrementa, de forma significativa, el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, hipertensión arterial, dislipemia, enfermedad cardiovascular, insuficiencia cardiaca, enfermedad renal crónica, apnea obstructiva del sueño, enfermedad hepática metabólica y artrosis, entre otros.
Asimismo, se asocia a un mayor riesgo de determinados tipos de cáncer, como el de mama, endometrio, colon, riñón, hígado o páncreas. Además del impacto físico, la obesidad tiene una repercusión directa en la salud mental y en la calidad de vida, favoreciendo la aparición de depresión, ansiedad y trastornos de la conducta alimentaria, lo que incrementa la carga global de enfermedad y el consumo de recursos sanitarios.
Obesidad sin culpabilidad, romper el estigma para mejorar la salud
La Consejería de Salud insiste en que la obesidad continúa siendo una de las enfermedades más estigmatizadas. Un elevado porcentaje de personas que viven con obesidad sufren estigmatización social, lo que repercute negativamente en su autoestima, su salud mental y la adherencia a los tratamientos, lo que dificulta el abordaje adecuado de la enfermedad.
Por eso, considerar la obesidad como enfermedad crónica ayuda a superar enfoques reduccionistas, basados exclusivamente en la responsabilidad individual, y favorece una atención respetuosa, individualizada y basada en la evidencia científica.
Es necesario utilizar un lenguaje no estigmatizante y promover una cultura sanitaria centrada en la persona. Las desigualdades socioeconómicas, los entornos obesogénicos y las dificultades de acceso a recursos saludables contribuyen a una mayor prevalencia de obesidad y a una desigualdad en determinados colectivos, lo que exige políticas públicas coordinadas.
Hacia una estrategia asistencial coordinada frente a la obesidad
El Gobierno de Cantabria continuará trabajando de forma transversal con profesionales sanitarios, sociedades científicas, instituciones educativas y agentes sociales para asentar un modelo asistencial coordinado, equitativo y sostenible.
El desarrollo del 'Proceso de Atención a las Personas con Obesidad' en Cantabria supondrá un paso importante para ofrecer una respuesta estructural y coordinada, orientada a mejorar la calidad de vida de las personas con obesidad, reforzando la prevención, el tratamiento y la reducción del estigma asociado a esta enfermedad.